Paciente con síndrome de Eisenmenger da a luz una niña

El síndrome de Eisenmenger consiste en un agujero entre los ventrículos izquierdo y derecho del corazón que, en condiciones normales, están separados por un tabique. Ese agujero permite que la sangre desoxigenada de la periferia del cuerpo no pase a los pulmones, donde debería oxigenarse. Esta sangre vuelve a circular, casi sin oxígeno y ocasiona dificultad para respirar, palpitaciones irregulares, desmayos, cansancio, dolores en el pecho, cianosis e hipertensión pulmonar.

Úrsula Calderón es ecuatoriana, tiene 35 años y síndrome de Eisenmenger, por lo que vive con esas condiciones desde muy joven pero hace 9 meses, Úrsula desafió cualquier pronóstico médico: culminó su embarazo a término y hoy es la feliz madre de un pequeño milagro llamado Samara.

El síndrome de Eisenmenger eleva a 50% el riesgo de que la madre muera durante el embarazo y a 90% el riesgo de muerte para el feto. La propia Úrsula ya había sufrido un aborto unos años antes por lo que ella y su esposo, Fernando Chóez, habían desistido de la idea de un hijo biológico: “Después de eso (el aborto) conversamos y decidimos no intentarlo más. Incluso empezamos los trámites de adopción. Cumplimos con los requisitos y llegó esta sorpresa”, dijo.

Un embarazo con hipertensión pulmonar

La recomendación internacional es el aborto terapéutico, por el riesgo de muerte materno que implica. Sin embargo, el cardiólogo Luis Eduardo Álvarez, médico de Úrsula y de otras 21 pacientes con síndrome de Eisenmenger que decidieron continuar con sus embarazos, explica que todas se negaron a esta posibilidad. De las 21 pacientes, 7 sufrieron abortos espontáneos; el resto llegó al parto con gran deterioro físico e incluso ingresaron varias veces en Cuidados Intensivos, pero la evolución de Úrsula es considerada extraordinaria.

Para el cardiólogo, se puede decir que en el tratamiento para el síndrome de Eisenmenger “hay dos épocas: antes y después del sildenafil”, explica Álvarez. El uso de este compuesto ha demostrado ser eficaz y seguro para tratar la hipertensión pulmonar en mujeres embarazadas, porque mejora el flujo de la sangre en los pulmones.

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Durante el embarazo, Úrsula tomó dos pastillas de sildenafil al día y ahora la dosis subió a dos y media. Unas semanas antes del parto, el cansancio se acentuó. Ya no podía caminar ni para ir al baño, así que fue internada durante casi un mes para que la bebé, Samara, fuera vigilada por la ginecóloga y perinatóloga Marcela Medina. “Estuvimos pendientes de la evolución de la bebé porque al no recibir mucho oxígeno la tendencia era que no crezca adecuadamente, como pasó”.

Samara nació el pasado 30 de mayo y fue prematura. Pesó 1.580 gramos, considerado bajo. Pero su fuerte y sostenido llanto sorprendió a los médicos. “Es fuerte, como su mamá. No necesitó oxígeno. Es la niña más esperada”, dice Fernando.

Úrsula y Fernando visitan a Samara dos veces al día, hasta que los médicos decidan que está en condiciones de ir a casa.

Úrsula conoció a Samara cuatro días después de su nacimiento, a través del vidrio de una incubadora. “Para mí todo fue muy emocionante. No imaginé que llegaría a lograrlo”, cuenta.

Con información de El Comercio.

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