Óxido nítrico inhalado puede beneficiar a pacientes con EPOC e hipertensión pulmonar

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en Inglés) informó que aproximadamente 15,7 millones de personas en los EE. UU. han sido diagnosticadas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y en 2014 que esta enfermedad fue la tercera causa de muerte en los EE. UU.

Investigaciones previas estiman que entre 30 y 70 % de los pacientes con EPOC también tienen hipertensión pulmonar (HAP) o presión arterial alta en los pulmones, según el tipo de estudio y los tipos de pacientes incluidos en el estudio. La investigación ha demostrado que los medicamentos específicos contra la hipertensión pulmonar que ayudan al ampliar y relajar los vasos sanguíneos en los pulmones pueden ayudar a aliviar sus síntomas. Sin embargo, algunos de estos medicamentos tienen efectos secundarios desagradables, como presión arterial baja en el resto del cuerpo y algunos pacientes no los toleran bien.

Dado que se administra directamente a las vías respiratorias con una dosificación menor que la necesaria para la administración sistémica, el óxido nítrico inhalado (iNO) podría provocar menos efectos secundarios y menos graves para los pacientes que podrían beneficiarse. Un grupo de pacientes que se pensaba que se beneficiarían potencialmente de este tipo de terapia eran ciertos pacientes con EPOC y HP. Para probar esta teoría, los investigadores del Hospital Universitario de Amberes (Bélgica) con el apoyo de Bellerophon Therapeutics, realizaron un estudio y publicaron sus hallazgos en el International Journal of COPD. Para este estudio, todos los pacientes tenían hipertensión pulmonar relativamente grave, además de la EPOC.

Los autores trataron de investigar la viabilidad, la seguridad y el beneficio terapéutico agudo en los vasos sanguíneos de los pulmones al suministrar óxido nítrico (NO) directamente. Buscaron cambios en el volumen de sangre y cómo se distribuía el flujo de aire cuando se usa iNO, luego midieron los resultados con imágenes respiratorias funcionales (FRI).

Tres hombres y tres mujeres con terapia de oxígeno a largo plazo participaron en el estudio. Al comienzo del estudio, los investigadores registraron las estadísticas vitales de los pacientes, incluidas las tasas cardíaca y respiratoria, la presión arterial y la presión parcial de oxígeno. Durante el estudio, el iNO se “pulsó” cuando el paciente comenzó a inhalar, administrando una dosis preestablecida a los pulmones. Los investigadores encontraron que este método de administración tenía una ventaja sobre el envío de una concentración constante de NO, ya que “… supuestamente administra la droga selectivamente a los segmentos pulmonares más sanos y mejor ventilados”. En otras palabras, el fármaco atacó las áreas de los pulmones a las que el aire inhalado llegó primero. Al final del estudio, los autores realizaron 4 tomografías computarizadas de alta resolución en baja dosis, que les permitieron ver los resultados.

Todos los pacientes tuvieron una mejoría significativa en el volumen de vasos sanguíneos. De hecho, los autores dijeron que en algunos casos el volumen de los vasos sanguíneos aumentó en más de 20 % en comparación con el valor inicial. Además, casi todos los lóbulos pulmonares tenían vasodilatación sustancial (ensanchamiento de los vasos sanguíneos) sin disminución de la saturación de oxígeno. Más importante aún, los pacientes dijeron que tenían una disminución en la dificultad para respirar y podían tolerar mejor el ejercicio 24 horas después del tratamiento de 20 minutos con iNO.

Según los autores, solo otro estudio se realizó con iNO y tuvo resultados similares, mostrando una disminución en la presión arterial pulmonar media (mPAP) y resistencia en las arterias pulmonares sin reducir los niveles de oxígeno. Ese estudio fue también el primer ensayo controlado aleatorizado para determinar que el iNO, en combinación con la oxigenoterapia, es seguro para pacientes con EPOC e hipertensión pulmonar.

Aunque se ha demostrado que la administración de NO a las áreas seleccionadas es efectiva, los autores de este estudio notaron que el efecto sobre la presión parcial del oxígeno en la sangre arterial (PaO2) podría diferir de un paciente a otro. Específicamente, la administración de NO puede disminuir, aumentar o no tener efecto sobre la PaO2. Para explicar estos diversos resultados, supusieron que tal vez diferentes grupos de pacientes con EPOC podrían responder de manera diferente al tratamiento; o la dosificación puede hacer una diferencia. Los autores admitieron que encontrar la dosis correcta puede ser un desafío.

Algunos estudios en animales muestran que una dosis entre 5 ppm y 80 ppm puede ser efectiva; en este estudio, los pacientes recibieron 30 μg / kg, que es la dosis más alta que se ha probado con seguridad hasta el momento. Además, los autores sugirieron que la gravedad de la hipertensión pulmonar podría tener un impacto en el efecto.

Los autores informaron que el uso de iNO para pacientes con EPOC y HP también podría tener beneficios para el corazón. A medida que la sangre fluye más libremente, liberando oxígeno por todo el cuerpo, el corazón puede funcionar mejor con menos estrés. Esto podría explicar la mayor tolerancia al ejercicio, pero se necesitan estudios adicionales para confirmar esta teoría, así como el efecto a largo plazo de este tipo de terapia.

Los resultados positivos del tratamiento de la EPOC con HP llevaron a los autores a creer que el iNO también podría ser “… un tratamiento prometedor en otras enfermedades pulmonares que conducen a la hipertensión pulmonar, como la fibrosis pulmonar”.

Traducción del artículo escrito por Phyllis Hanlon para PHA.

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