La importancia de reconocer las señales que nos da el cuerpo

Confiar en mí misma lo suficiente para saber cuando algo está “mal” con mi cuerpo ha sido uno de los retos más difíciles para controlar una enfermedad crónica como la hipertensión pulmonar.

Prestar atención a cómo se siente nuestro cuerpo es físicamente y mentalmente agotador. Mientras nos damos cuenta de nuestra nueva normalidad, pasamos por una serie de emociones. Nos sentimos ansiosos mientras pensamos en todo lo que nuestros cuerpos son incapaces de hacer. Reflexionamos sobre lo que podríamos hacer en un momento de nuestras vidas. Nos esforzamos mucho para luchar contra lo que nuestros cuerpos necesitan, y pensamos: “Si sólo presiono esto, estaré bien”.

Es fácil enojarse después de darse cuenta que los síntomas físicos no pueden ser arreglados por el poder de la mente sobre la materia. Después de acostumbrarnos a cómo se siente nuestra nueva normalidad, puede ser un reto aún mayor, mental y físicamente, cuando nos golpea una enfermedad aguda. Reconocer nuestras señales de advertencia es agotador, pero es una parte importante del control de la vida cuando padeces una enfermedad crónica.

Es útil consultar con nuestros cuerpos para obtener una línea de base de cómo nos sentimos. No sólo practico auto chequeo, sino que también uso equipos médicos. Siempre he confiado en la prueba para validar cómo me siento físicamente. Esto me ayuda a diferenciar entre sentirme ansiosa por mi salud o sentir algo físico que es diferente de lo normal.

He mejorado notando cuando mi cuerpo está más fatigado y agotado por una enfermedad aguda, pero una parte de mí todavía quiere seguir adelante. Me hago preguntas a mí misma para medir cómo me siento. Pensar “necesito un descanso” puede convertirse en “estoy bien” en cuestión de minutos. Aprendí -de la manera difícil- que tratando de convencerme a mí misma de que estoy bien y encogerme de hombros no es la mejor estrategia. Si las señales de advertencia están ahí, depende de nosotros empezar a aceptarlas y confiar en nosotros para conocer nuestros cuerpos.

Hay momentos en los que me es difícil confiar en uno mismo para saber que algo anda mal. Lo que comenzó como agotamiento de todo el cuerpo la semana pasada se convirtió en un diagnóstico de una infección de las vías respiratorias superiores en pocos días. Las señales de que mi cuerpo estaba luchando contra la infección estaban presentes unos días antes, pero traté de combatirlas. Luchar no vale la pena.

Nuestros cuerpos nos alertan cuando algo necesita atención. Los músculos de mis piernas eran más débiles cuando subía las escaleras, mi corazón se aceleraba más mientras me despertaba por la mañana, mis músculos estaban acalambrados y me faltaba el aire al levantarme para ir al baño. Hasta las tareas más simples me dejaban con la sensación de que necesitaba descansar. Estas eran mis señales de advertencia. Mi cuerpo intentaba combatir una enfermedad.

Sólo podemos ignorar nuestros cuerpos hasta que decidan luchar por nuestra atención total. Puede que mi mente me haya dicho “estás bien”, pero mis signos vitales al hacer ejercicio, mi complexión pálida, fatiga, pulso alto y presión arterial baja demostraron lo contrario.

Muchos pacientes con enfermedades crónicas e hipertensión pulmonar tienen dificultades para confiar en sus cuerpos. Después de todo, ¿por qué confiar en algo que se volvió contra nosotros de una manera tan implacable? Claro, nuestros cuerpos pueden no ser lo que imaginábamos que eran. El hecho de que nuestros órganos tengan algunas fallas (eso es ponerlo a la ligera) no significa que no podamos cuidarlos y escucharlos cuando intentan alertarnos de algo malo.

Anota cuándo te sientes diferente, anota tus síntomas y compártelos con tus médicos y especialistas si estás preocupado. Confía en que conoces tu cuerpo. Si es difícil confiar en ti mismo, usa equipos médicos como un tensiómetro, un oxímetro de pulso, un monitor cardíaco o un termómetro.

El trabajo de nuestros cuerpos es mantenernos vivos. Es importante confiar en que, incluso con una condición potencialmente mortal, nuestros cuerpos siguen luchando por nosotros tanto como nosotros luchamos todos los días.

Recargada y reconectada, una columna de Brittany Foster para Pulmonary Hypertension News.

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