9 consejos para ejercitarte de manera segura si tienes hipertensión pulmonar

La hipertensión pulmonar es una enfermedad con frecuencia mal diagnosticada y con una supervivencia muy corta si no se trata a tiempo y de manera adecuada. Después del diagnóstico, es hora de adaptarse a una nueva vida y a la rutina de la hipertensión pulmonar. Siendo esta una condición tan seria, puede ser difícil pensar en mantener la buena forma física cuando se vive con una enfermedad que constantemente deja sin aliento, pero hay ejercicios que los pacientes con hipertensión pulmonar pueden hacer con seguridad.

Por eso, hemos recopilado estos 9 consejos para ejercitarte con seguridad si tienes hipertensión pulmonar:

1. Consulta con tu médico: Aunque el ejercicio trae beneficios para todos, los pacientes con hipertensión pulmonar pueden necesitar algún cuidado adicional al elegir una rutina de ejercicio apropiada. Asegúrate de consultar con tu médico para saber qué tipos de ejercicio son los mejores y más seguros para ti, de acuerdo a tu condición.

2. Empieza lentamente y sé paciente: Hacer ejercicio cuando se padece una enfermedad que afecta tus pulmones puede parecer una locura. De hecho, ¿por qué someterías tu cuerpo a esfuerzos extra cuando estás sin aliento la mayor parte del tiempo? A pesar de que puede parecer raro al principio, el hecho es que el ejercicio es bueno para todos. Sólo tienes que comenzar lentamente, ser paciente y encontrar un programa de ejercicios que se adapte a tus necesidades.

3. No empieces solo: Seamos honestos: a nadie le gusta hacer ejercicio solo. De hecho, la mayoría de las personas dejan de hacer ejercicio porque no se sienten motivadas cuando no tienen a nadie que les rete o motive. Así que si estás empezando a hacer ejercicio, asegúrate de hacerlo con un amigo, un miembro de su familia o alguien con quien te sientas cómodo.

4. Ten cuidado con la temperatura al aire libre: No puedes controlar el clima y, aunque quieras hacer ejercicio, debes tener en cuenta que puede que no sea el momento adecuado para hacerlo. Tener cuidado con la temperatura exterior te ayudará a evitar resfriados o deshidratación, por ejemplo.

5. Alternar los ejercicios de la parte superior e inferior del cuerpo: Probablemente es mejor evitar los ejercicios que trabajan la parte superior e inferior del cuerpo al mismo tiempo. Levantar pesas pequeñas para fortalecer la parte superior del cuerpo está bien y levantar las piernas está bien, pero no hacerlas juntas. Habla con tu médico para asegurarte de que estás haciendo los ejercicios correctos; es posible que tu médico diga que evites los ejercicios que requieren que levantes los brazos sobre la cabeza, ya que esto hace que el corazón trabaje más duro.

6. Trata de caminar o nadar: Caminar o nadar son buenas opciones para la actividad cardiovascular porque te permiten moverte y estar activo sin tener que hacer mucho esfuerzo.

7. Ejercítate con el oxígeno: Aunque parezca extremadamente difícil hacer ejercicios debido a que usualmente no respiras bien, ejercitarte mientras usas el oxígeno puede ayudar. Llevar tu bombona de oxígeno alrededor puede no ser cómodo, pero puede ser muy útil.

8. Date un respiro: No te apresures. Tómate tu tiempo y haz ejercicio cuidadosamente. Recuerda que haces tanto como puedes pero no debes exceder tus límites. Si se te corta la respiración o te estás cansando muy rápidamente, disminuye la velocidad y descansa; luego comienza a hacer ejercicio lentamente de nuevo.

9. Detente si no te sientes bien: Si no te sientes bien, deja de hacer ejercicio. La hipertensión pulmonar es una afección grave que puede dejarte sin aliento cuando menos lo esperas, especialmente cuando te estás moviendo y haciendo que tu cuerpo se esfuerce. Si te sientes mal, deja de hacer ejercicio hasta que te sientas mejor, aunque eso signifique que tendrás que terminar de entrenar otro día.

Con información de Pulmonary Hypertension News

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